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Ignoradas o estereotipadas

Sí, sé que el título es quizás pelín dramático, pero entenderás porqué lo he elegido cuando sigas leyendo o escuchando. No sé a ti, pero a mí, a estas alturas de la película, me sorprende muchísimo que, en las raras ocasiones en las que se habla de las mujeres sin hijos, se haga con tanto cliché, tantos estereotipos y tanta falta de realidad sobre cómo somos y vivimos. Y es que, si leemos las publicaciones sobre las NoMo, Pank, Childfree, Childless… hay tanta idea preconcebida y juicio, que hasta a nosotras mismas nos cuesta reconocernos en esas definiciones. Y, ¿por qué crees que es esto? Pues quédate por aquí que te lo cuento (ya sabes que lo puedes leer o escuchar, tú eliges)

Ignoradas o estereotipadas

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

¿Cuántos anuncios has visto dirigidos a nosotras?, ¿en cuántos programas, series, o películas has visto retratada tus experiencias o el modo de vida que hemos elegido o que simplemente los protagonistas seamos mujeres sin hijos o parejas sin hijos?

Dime si no, cuantos blogs hay de nosotras para nosotras y cuantos centrados en la maternidad. La cosa llega hasta tal punto, que ni nosotras sabíamos que existían términos para referirse a nuestra situación o modo de vida, aunque esto se ha acabado porque yo te lo cuento muy clarito en mi primer artículo y porque este blog lo he creado por y para nosotras.

Teniendo en cuenta que ya somos más del 25% las mujeres nacidas a partir de los 70 que ni somos madres, ni lo seremos, y que parece que el término, y todos los que engloba, está tan de moda ¿cómo es posible que exista ese desconocimiento tan increíble de cómo somos y vivimos realmente y cómo es posible que muchas de nosotras no nos reconozcamos en esos términos? Ya te apuntaba en mi primer artículo que, según yo lo veo hay dos razones principales: una, que

y dos: porque se han añadido definiciones “extra” que lejos de complementar las traducciones clarísimas de lo que significa ser Childfree, Childless, NoMo o PANK, las han distorsionado y alejado de la realidad.

Pero hoy quiero desarrollar un poco más estas razones que, repito, son mi opinión, así que, si tú tienes otra diferente o se te ocurren más, me encantaría que las compartieras.

¡Pues vamos allá!

En la mayoría de los artículos que he leído, se nos retrata como mujeres exitosas, que tienen mucho dinero y que lo gastan en comprar y en viajar. Para empezar, habría que definir muy bien que significa “éxito”, pero mejor lo dejamos para otro día porque me voy del tema, y, en segundo lugar, por supuesto que puede haber mujeres que ganen mucho dinero y lo gasten en lo que quieran, pero, por favor, no generalicemos, no todas somos iguales, aunque es cierto que obviamente, si no tenemos niños ese dinero que no nos gastamos en ellos, lo podemos gastar en nosotras. La cantidad, ya depende de cada una, porque repito, no todas somos altas ejecutivas. Pero, sobre todo, el problema de esta definición, aparte del desconocimiento que demuestra creer que la mayoría de las mujeres sin hijos estamos con la tarjeta en la mano todo el día, es que, si lees los comentarios a esas publicaciones, alucinas con las opiniones. En muchas aparece el término “egoísta” como una de nuestras ejem, “cualidades”. Y está claro que eso son opiniones de personas bastante cerradas de mollera, como diría mi abuela, que aún tienen muchas creencias sobre lo que debe significar ser mujer, pero también creo, que la falta de realidad de estas publicaciones facilita esas opiniones.

La verdad es que no sé por qué esa falta de interés en informarse bien sobre nuestra realidad, cuando la información y la documentación deberían ser el punto de partida de todo periodista, ¿no? Quizás solo se trate de que aún nos estamos acostumbrando a estos cambios sociales, estos cambios de rol, y lleve su tiempo…eso espero, al menos.

Lo que tengo claro es que tampoco ayuda el hecho de que, ya que nos empeñamos en copiar anglicismos, no nos ciñamos a su traducción y nos empeñemos en añadir definiciones extras o grandes titulares que son el fruto de una opinión o juicio y que, en lugar de aportar, crean confusión y dan pie a más creencias, juicios y desconocimiento.

Mira si no qué tiene que ver la traducción literal de Pank (Professional Aunt no kids): tías profesionales sin hijos, con definiciones como “mujeres con buenos sueldos que no tienen hijos pero sí sobrinos, y por eso hacen partícipes a los niños de sus hermanos de su estupendo nivel de vida” (Revista Glamour), o esta desafortunada frase, en mi opinión, del periódico El Mundo en un artículo en el que habla de las “NoMo”: “Cuando una mujer rellena un diario contando sus inquietudes, su día a día, sus planes de futuro y pinta un bebé al que después tacha, está claro que esa mujer no quiere ser madre. Esa mujer es una ‘NoMo’, ¿en serio? Entiendo que la autora, sí, es una mujer, ha tratado de describirnos usando un lenguaje digamos “poético”, pero estas florituras no siempre sirven para describir la realidad y en mi opinión, no es una opción muy acertada para dar a conocer objetivamente un grupo social. En este caso me parece que frivoliza la decisión de no tener un hijo que, para algunas es algo rápido y claro y para otras no tanto.

Pero, por favor, no me malinterpretes, no quiero dar la impresión de que todas las publicaciones tienen como objetivo claro el dar una mala imagen de nosotras, de hecho en muchas se trata de presentar la información de una manera lo más objetiva posible, pero claro, a veces la línea entre la opinión de quien escribe y la objetividad es muy delgada amiga mía, y vemos como, hasta en publicaciones de mujeres para mujeres, se cuelan opiniones generalistas como “ Es cierto que los hijos son una alegría inmensa, pero debemos respetar a aquellas mujeres que no quieran tenerlos y deseen continuar con su carrera profesional para conseguir aquellos ascensos que tanto tiempo llevan buscando” (Womenalia). Estoy de acuerdo que muchas mujeres eligen profesión por delante de maternidad, pero de nuevo es una información sesgada y demasiado tajante, que excluye cualquier otro tipo de motivo y da una imagen parcial de la realidad, ¿no crees? Decir esto es como decir que las mujeres que eligen ser madres no desean seguir con su carrera profesional, y eso, todas sabemos que no es cierto, aunque muchas veces esta elección implique precisamente ese resultado.

Quizás trato de hilar muy fino y ser muy puntillosa con lo que se dice, pero es que creo firmemente que lo que decimos tiene un impacto brutal en la vida, las palabras son creadoras, habrás oído mil veces, y esto, lejos de ser algo esotérico o hippy, es una realidad demostrada, y esto no lo digo yo, lo dicen personas tan conocidas como Mario Alonso Puig.

Así que, llego a la conclusión de que, si queremos que se nos vea de otra manera, y que se nos deje de juzgar,

quién escriba sobre nosotras y nuestra realidad, necesitaría en primer lugar informarse bien, molestándose en charlar con mujeres reales,

como hicieron los de El Confidencial porque así muchas de esas coletillas que se añaden a las definiciones desaparecerían bajo la abrumadora realidad que aporta el conocer quién hay detrás de esa definición, y, en segundo lugar

prestar mucha atención a lo que escriben para ser lo más objetivos posible y, si van a dar su opinión, porque están en su derecho, dejar bien claro que eso es lo que es, y no una información verídica basada en la realidad.

Entiendo que todo necesita un tiempo para cambiar, pero también soy de las que creen que para que sucedan cambios hay que hacer algo, y este blog es mi manera de aportar mi pequeño granito de arena a ese cambio, y como te he dicho desde el principio me encantaría que tú formaras parte de él y, por tanto, aportaras tu granito de arena a este cambio tan necesario. Ya sabes, yo sola no puedo, pero entre todas sí. Así que, me encantaría que comentaras, que me escribieras o que me siguieras en las redes para formar, entre todas, una comunidad real, capaz de hacer que se nos vea y se nos escuche 😉

¡Hasta la próxima, nos leemos por aquí y por las redes!

Un abrazo

Hoteles para adultos, ¿cuál es el problema?

Seamos claros: descansar con niños no es lo mismo que sin ellos. Eso es una realidad y lo dicen hasta los padres. Entonces, ¿por qué tanta polémica con el tema de los hoteles solo para adultos?

Decir que vas a un hotel que no admite niños es recibir instantáneamente una mirada reprobatoria y un montón de preguntas, ya sabes, del tipo ¿es que no te gustan los niños?

Pero, si eres madre, y dices que te vas con tu pareja de vacaciones y te dejas a los niños con tu madre, suegra o vecina del quinto, entonces la mayoría de las veces no pasa nada, máxima comprensión porque los pobrecitos papás lo necesitan, que yo no digo que no, pero ¿por qué no juzgamos a todos con el mismo rasero? De nuevo, juicios y presuposiciones. Y digo presuposiciones porque en el caso de una pareja con hijos que se marcha a un hotel sin niños se presupone inmediatamente que necesitan descansar, ahora como lo hagamos una pareja que no tiene hijos, entonces es que somos unos desalmados odia niños (aquí me sale un suspiro de hartazgo) y ni se contempla la posibilidad de que queramos igualmente descansar.

Asi que, quizás el problema no es el “sin niños” sino los que solemos ir: parejas o personas sin hijos. Ese sigue siendo el problema me temo.

Pero bueno, a mí me gustan estos hoteles y me imagino que a ti también, lo cual no quiere decir que si queremos visitar un lugar y no existen establecimientos asi no vayamos porque huyamos de los niños como de la peste, no, simplemente que, si los hay, los preferimos.

Mi intención es ir contándote los que vaya descubriendo, pero hoy empiezo contándote un poco más de este fenómeno, de las opiniones que hay y de las principales webs donde encontrarlos, ¿te parece? Pues sigue leyendo o dale al play.

Hoteles solo adultos, ¿cuál es el problema?

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

Antes de nada, quiero dejar muy claro que cuando hablo de “padres y madres” no me refiero a todos, sino a los que han empezado una especie de campaña “anti-hoteles solo adultos”. Lo digo porque no me gusta generalizar ni meter a todo el mundo en el mismo saco. No me gusta para nosotras, y tampoco me gusta para las mamás. Dicho esto, empezamos.

A pesar de que, a todos, como te contaba en la introducción, nos gusta descansar a veces (o siempre, que para gustos colores) sin los ruidos que provocan los niños, la legislación vigente no permite que hoteles u otros alojamientos similares prohíban el acceso a los menores, aunque autoriza a que se publiciten como lugares exclusivos para adultos. ¡Ay Dios…! Para mí que me prohíban entrar a un sitio o que ese sitio sea exclusivo para “x” es lo mismo, pero parece ser que ciertas palabras no pueden pronunciarse, en fin…

En este tema no hay término medio: por un lado, los que nos gusta disfrutar de la tranquilidad sin oír gritos ni sentir que si te metes en la piscina vas a tener que sortear todo tipo de brazos, pies, pelotas y objetos varios (y ojo, que aquí, no solo somos los que no tenemos hijos, porque yo misma este verano me he encontrado montones de parejas en el hotel en el que hemos estado, que viajaban solos para descansar de los niños)  y, por otro lado, las padres y madres que se quejan de las restricciones. Y esto, amiga mía, sí que no lo entiendo. Entendería que se quejasen si no se les dejase entrar en ningún hotel, pero, por favor, ¡si la inmensa mayoría de ellos son para familias! No deja de ser curioso, por no decir que me hace sospechar que la queja tiene más que ver con quejarse porque sí, que justo se quejen los que más opciones tienen, ¿no te parece?

¿Cuál es el problema?: si quieren ir a un hotel en el que los niños no pueden alojarse, ¿no será que de vez en cuando les gustaría disfrutar de estos alojamientos?, ¡pues háganlo, nadie les prohíbe la entrada!, ahora, no pretendan poder llevarse a sus pequeños porque entonces, ya serían hoteles familiares…, aunque quizás lo que quieren es que desaparezcan los “solo adultos”, en cuyo caso les preguntaría, ¿por qué?, ¿qué es lo que les molesta realmente? Es como si los que solemos ir a los hoteles de solo adultos nos quejásemos de que existan los hoteles familiares, ¿no?, pero yo no he oído a ninguna pareja, hombre o mujer sin hijos quejarse por esto, simplemente, no los usamos y punto y si los usamos, no nos quejamos de que haya niños.

En cualquier caso, la polémica está servida y hay quién habla de discriminación y comparan la restricción de estos a mayores de 18 años con la discriminación por raza o religión. Mira, soy una persona respetuosa, bastante tolerante y que no me gusta la confrontación, pero tengo que mojarme: hacer esta comparación me parece una auténtica locura. Es como si dijésemos que, porque a los adultos no se nos permite jugar en un parque de bolas, de esos en los que se celebran cumpleaños, nos están discriminando, ¿a quién se le ocurre eso?

De hecho, cuando se empezaron a conocer en España estos hoteles se comenzó a usar el hashtag #HotelesSinNiños en las redes y se armó buena. Hubo muchas opiniones a favor y en contra como puedes ver si pones ese hashtag en el buscador de Twitter.

En España es una oferta que tardó en cuajar precisamente por las críticas de las familias, de hecho, algunas cadenas como Hoteles Barceló, tuvieron que ver cómo muchos clientes se enfadaban y no entendían esta nueva apuesta, pero, curiosamente, como leí en un artículo, según Antonio Bauzá, subdirector de Marketing de la cadena, eran las parejas con niños las que más lo demandaban.

La oferta es pequeña aún, ya que, según datos de julio de este año, no llega a un 5% del total de establecimientos hoteleros, aunque está creciendo. En España, hasta hace unos años, estos hoteles se situaban sobre todo en las islas y en las costas, pero ya existen hasta en el interior, de hecho, estamos los terceros en el ranking de hoteles “Adults Only”, siendo Japón la “number one”, seguida de Brasil. Las localizaciones con más hoteles para adultos en España son Maspalomas (Gran Canaria) y Santa Eulalia (Ibiza).

Pero lejos de ser una moda que nació así de la nada, este tipo de alojamiento tiene su origen en los hoteles para luna de miel que surgieron en el Caribe en los años 70 y desde entonces solo han ido adaptándose a los nuevos tiempos y la nueva demanda, así que, no sé por qué tanta polémica. Nadie se quejó de disfrutar su luna de miel en ellos, ¿no?, ¿qué diferencia hay en querer disfrutar de un fin de semana o de unas vacaciones?

Sea como sea, la realidad es que siguen aumentando para alegría de unos cuantos, y cabreo de otros, y que cada vez son más los portales web que ofrecen este tipo de alojamiento. Para muestra, te dejo alguno de ellos, en los que podrás encontrar hoteles situados en España:

Pero la oferta para adultos no acaba en los hoteles, sino que ha llegado también al transporte. Por ejemplo, ya existen tres compañías aéreas asiáticas (Malaysa Airlines, Air Asia y Scoot) que ofertan asientos en las llamadas “quiet zones” en las que volar solo acompañados de adultos por un suplemento.

Los cruceros desde hace tiempo tienen habilitadas zonas exclusivamente para adultos, por ejemplo, de los Cruceros Disney, han reservado en algunos de sus barcos zonas de acceso exclusivo para adultos que quieran disfrutar de una mayor tranquilidad.

Otras compañías como Costa Cruceros, Norwegian Cruise Line o MSC Cruceros proponen travesías completas solo para adultos, así como espacios exclusivos sin niños en los buques tradicionales.

Y en cuanto al transporte en tren, en Reino Unido existen las llamadas “cabinas calma” eso sí, sólo para los pasajeros de clase ejecutiva que no quieren mezclarse con los más pequeños y en España tenemos a la compañía de ferrocarril Renfe que en 2014 habilitó el llamado “coche en silencio” en el AVE, un vagón con unas características muy especiales: una iluminación tenue, no tiene megafonía, no permite las llamadas telefónicas y no admite a menores de 14 años. Y el precio es igual que cualquier billete en clase turista.

En fin, que cada vez el concepto solo adultos va teniendo más oferta y no olvidemos que cuando la oferta aumenta es que hay una demanda que así lo pide.

Y esto es todo por hoy. Me encantará que me cuentes si has visitado alguno de estos establecimientos o has viajado en la zona solo adultos de alguna compañía aérea o ferroviaria y si lo has hecho, sería genial que lo compartieras. Yo por mi parte, iré escribiendo sobre algunos de ellos.

Un abrazo enorme y ¡hasta pronto!

Cómo enfrentarte a los juicios y responder a las preguntas indiscretas

“¿Qué pasa que no te gustan los niños?”, “se te va a pasar el arroz”, o cosas peores como “eres una egoísta” son frases que si eres una mujer sin hijos habrás escuchado tropecientos millones de veces.  Afrontar todas esas preguntas indiscretas, opiniones y juicios por no ser madre es bastante agotador, nos molesta e incluso a veces nos enfada. Pero es posible cambiar la manera en la que nos enfrentamos a ellas si tenemos herramientas para hacerlo, y evitar que la ira se apodere de nosotras. Si quieres saber cómo, sigue leyendono dale al play, lo que prefieras.

(Te aviso que el texto es largo, y el audio dura unos 13 minutos, pero quería explicarlo de una manera que resultara clara  y que no fuera esto en una de esas listas de trucos sin más) 

Cómo enfrentarte a los juicios y responder a las preguntas indiscretas

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

Si eres una mujer entre los 30 y los 40 años sin hijos es muy probable que en tu día a día haya preguntas sobre si vas a ser madre, por qué no quieres serlo, y opiniones varias sobre el tipo de persona que eres por no quererlos o incluso por no estar aún segura. Pero la cosa no para aquí, si como yo has pasado los 40, te seguirás enfrentando a preguntas sobre si tienes hijos y luego a comentarios varios sobre tu decisión (o no decisión) algunas más groseras que otras.

Me parece además muy triste y de una incoherencia total, que casi la mayoría de las veces estas vengan de mujeres, porque si todas estamos hoy en día tan concienciadas de nuestros derechos, uno de ellos, en mi opinión, es la libertad para ser quienes queramos ser y hacer lo que queramos hacer, y este pasa por la decisión de ser madre o no. además  de ser un derecho humano,

Podría parecer lógico en el caso de mujeres de más de 60 años que han vivido otra época, pero el problema es que también nos lo dicen mujeres jóvenes. En este caso quiero creer que se debe a una repetición de frases que están por ahí, como en el ambiente asociadas a algunos temas y que algunas personas repiten sin pensar. Quizás es que quiero ser optimista, no sé.

En cualquier caso, da igual, el caso es que nos molestan y a veces mucho. Sobre todo, cuando esas opiniones, preguntas indiscretas y juicios vienen de personas ajenas a nuestro círculo más cercano. Siempre es más sencillo responder a esos comentarios a tu madre, tu prima, una amiga o tu cuñada, que a la vecina del quinto con la que has intercambiado tres buenos días y dos holas, ¿o no? O cuando algún jefe o jefa, te pregunta en una reunión si tienes hijos y pretende seguir indagando en los por qué y en si piensas o no tenerlos. No sé a ti, pero a mí me ha pasado en uno de mis trabajos anteriores y la verdad es que me molestó muchísimo porque ni era el momento, si es que hay algún momento, ni la relación era para hacer este tipo de pregunta. ¿Y qué me dices cuando en una entrevista es de lo primero que te preguntan? Siempre molesta, pero encima hay veces que raya lo absurdo, como cuando tienes 23 años recién salida de la universidad y feliz por estar haciendo tu primera entrevista. ¡Estamos locos a qué! ¿se le pregunta esto alguna vez a un hombre?, ¿con qué finalidad nos lo preguntan?, ¿para no contratarme porque en algún momento tendré que dejar mi silla e irme a parir? …si, me enerva, la verdad.

Pero bueno, respiremos hondo y seamos todo lo positivas que podamos ser porque esto, amigas mías, no va a parar porque nosotras nos cabreemos más o menos, esto no depende al 100% de nuestras reacciones. Esto depende de la educación, así que, por favor, mamás y papás, si alguno me estáis escuchando, desde aquí y en nombre de todas os pido que convirtáis a vuestros hijos en personas más abiertas de mente, más tolerantes, y menos indiscretas.

No voy a entrar en el por qué nos afectan tanto las críticas en general, esto da para otro artículo.

Hoy me quiero centrar sólo en ofrecerte algunas maneras de enfrentarte a esas frases que a las mujeres sin hijos tanto nos molestan, de una manera más proactiva sin que eso signifique explotar y responder cualquier barbaridad que se nos ocurra

aunque no voy a ser yo la que te diga si tienes o no que responder con la misma mala educación que sientes te están preguntando, pero es cierto que, por muy a gusto que te puedas quedar en ese momento, no sirve de nada salvo para que encima te tachen de mal educada o antipática y es probable que después tú misma te arrepientas de no haber sido capaz de controlar la situación, ¿me equivoco?

Bueno, pues vamos allá con unas cuantas propuestas para abordar estas dichosas preguntas y opiniones. Ten en cuenta que no existen las fórmulas mágicas, ni en esto ni en nada en la vida, y que no todo vale para todo el mundo, porque somos personas diferentes. No me las he inventado yo, algunas las aprendí durante mi formación como coach y las recomendé a mujeres con las que trabajé, y todas las he probado yo misma y, según la situación me han servido y me siguen sirviendo.

En primer lugar, te digan lo que te digan, ten en cuenta que solo son opiniones, no verdades absolutas y que no dicen nada de ti, sino de la persona que te juzga. Sal a la calle con esta idea clarísima, como si fuera parte de lo que llevas puesto. Las opiniones hablan mucho de lo que esa persona cree, de su modo de ver la vida, de su poca capacidad de empatía o de su mentalidad estrecha o anticuada. Nada más. Empezamos con algunas situaciones y mi propuesta:

  • Cuando te pregunten ¿tienes hijos? Prueba simplemente a responder con un “no”, no des más explicaciones porque ahí das pie a que siga el interrogatorio y te vas a meter en un jardín del que saldrás enfadada. Y si las das, cosa que no te recomiendo en absoluto, mejor que las des en la primera respuesta, que, dependiendo de tu caso en particular, podría ser “no tengo hijos y no voy a tenerlos porque prefiero centrarme en otras áreas de mi vida/ no siento instinto maternal” o tu razón sea esta cual sea. Así ya habrás saciado su curiosidad de una vez nada más empezar. En la mayoría de los casos esto basta para que la otra persona entienda que lo tienes muy claro, y parará. Pero, amiga mía, las hay que siguen, y en este momento será cuando te soltarán su opinión al respecto del tipo “pero mujer, ¿y entonces a quién vas a tener cuando seas mayor?” o cualquier otra frase. Si, no seamos ingenuas creyendo que todas las personas se van a cortar, tenemos que estar preparadas.
  • Si la persona continúa, prueba a frivolizar y desviar el tema. Por ejemplo, siguiendo con lo anterior, cuando la persona ha lanzado su “pero mujer, ¿y entonces a quién vas a tener cuando seas mayor?”, puedes responder “uy yo voy a ser una viejecita muy marchosa con muchas personas a mi alrededor, por cierto, ¿de qué estábamos hablando antes de que me preguntaras esto de los niños?”. En esta segunda parte, puedes hacer referencia a cualquier cosa que estuviera sucediendo antes justo del momento en el que empezó el interrogatorio o simplemente, si ya no tienes que seguir con esa persona o no quieres y puedes permitirte marcharte, porque habrá veces que no puedas, podrías zanjar el tema con un “bueno, ya nos veremos” o “bueno, encantada de conocerte” y punto. Esto de frivolizar y desviar el tema, también lo puede probar justo después de la primera pregunta de si tienes hijos
  • Otra cosa que he probado es preguntar yo a esa persona utilizando la información que me da. Para seguir con el mismo ejemplo, en cuanto te dice “pero mujer, ¿y entonces a quién vas a tener cuando seas mayor?”, podrías probar a preguntarle si ella (o él, porque haberlos haylos) ha tenido hijos o piensa tenerlos por ese motivo. Aquí, normalmente se excusan con cosas como “no mujer, los he tenido porque quería, pero entiéndeme…” y entonces ahí puedes pararla con un “Ah, vale, o sea que tú los has tenido por otros motivos. ¡Qué susto!, al decirme que si no los tengo estaré sola, ya pensé que tú los habías tenido por eso” ¿Cómo crees que se queda?
  • Después de esa primera pregunta de indagación sobre nuestra maternidad, hay veces que viene otra pregunta que ya en sí misma lleva un juicio sobre ti, por ejemplo, la archiconocida pregunta de “¿qué pasa, es que no te gustan los niños?”. Aquí yo he tenido que respirar fuerte muchas veces, e incluso he notado como mi gesto cambiaba (sí, que le vamos a hacer, a veces mi cara dice lo que no quiero decir con palabras, y en ocasiones esto me ayuda, pero en otras no). Aquí me funciona muy bien enfrentarle a su propia pregunta. Porque muchas veces, preguntamos de manera automática (¿recuerdas lo que te decía antes de esas preguntas que están como en el aire y que repetimos sin pensar?, pues eso) y de esta manera la persona escucha realmente lo que ha dicho. Para responder a la pregunta que te comentaba, puedes decirles algo así como “¿qué te hace pensar que el no tener hijos quiere decir que no me gustan los niños?”. Es probable que empiece a excusarse, y que la conversación pare, pero también es posible que no, ya que puedes estar frente a alguien que siempre quiere quedar por encima, como el aceite. Vale, tranquila, tú tienes herramientas. Se trata de que cada vez que esa persona te sentencie con algo, tú se la devuelvas de nuevo en forma de pregunta. Te pongo un ejemplo de cómo podría ir esta conversación:
    • Tú: “¿qué te hace pensar que el no tener hijos quiere decir que no me gustan los niños?”.
    • La otra persona: “Pues que si te gustaran querrías tenerlos”.
    • Tú: “Ah, ¿o sea que para ti el único factor necesario para querer ser madre es que te gusten los niños?” (y recalca lo de “único” porque es el motivo en el que esa persona se está centrando, el motivo que ha utilizado para criticar tu decisión).
    • La otra persona: “No mujer, el único motivo no, pero es importante”
    • Tú: “Si claro, si no te gustaran no tendría mucho sentido tenerlos, ¿cierto? Por supuesto que es importante, pero como no es el único, yo he sopesado muchos otros”

Y si no quieres seguir, simplemente cierra como he comentado antes, cambiando de tema. Otra manera, muy tajante eso sí, es responder “no, no me gustan” pero claro, eso depende de si la persona que tienes delante te importa o no. Yo alguna vez he respondido esto, aunque no sea cierto, simplemente para que me dejaran en paz. Funciona, sí, pero estoy mintiendo y dando una imagen mía que no es real, por eso solo lo he hecho en contadas ocasiones cuando ya no podía más y la persona que me juzgaba con esta pregunta tan absurda me importaba un pepino. Así de claro.

  • Si la crítica es de las que van a saco a catalogarte como persona, del tipo “pues eres una egoísta” aquí, amiga mía, te recomiendo de nuevo respirar muy hondo y tratar por todos los medios de no dejarte llevar por la ira que ahora mismo te está subiendo por las entrañas. No siempre es fácil, lo sé, pero se trata de práctica. Aquí de nuevo voy a compartir dos trucos que aprendí y me han funcionado. Vale, has respirado, has conseguido no saltar de cualquier manera, siguiente paso, podrías probar con un “¿Te sientes mejor diciéndome eso?”. No estás siendo grosera, y con esta pregunta, le devuelves la responsabilidad al otro, le haces que preste atención a lo que ha dicho. Otras opciones en casos así pueden ser pedirle que reformule la pregunta, por ejemplo: “define qué significa ser egoísta para ti” o que utilices la verificación “imagino que tu comentario de que soy una egoísta se refiere a que no compartes mi forma de ver la vida / llevar este tema / mi decisión” O  que se dé cuenta de que en realidad, está hablando de ella misma “cuando me dices que soy egoísta imagino que me estás dando tu opinión sobre cómo te sentirías tú si no fueras madre, ¿no?”. Cuando utilizas estas estrategias, es muy difícil, a no ser que la persona busque pelea, que sigan preguntándote.

Estoy segura de que, a ti, como a mí, te han soltado muchas más frasecitas más o menos groseras, pero esto se extendería aún más de lo que ya lo ha hecho y no quiero cansarte, sino ayudarte. Y, además, creo que ya has pillado la idea y que con estos ejemplos tú ya sabrás cómo adaptar tu respuesta dependiendo de lo que te digan, la situación y tu estado anímico. Si no, siempre puedes preguntarme y lo vemos juntas, si quieres, yo encantada si puedo ayudarte.

Deseo de corazón que te hayan resultado útiles, tanto como para que las pongas en práctica, y te invito a que pruebes una o varias de las formas que comparto y te quedes con la que más cómoda te sientas y la que mejor resultados te dé. Y por supuesto, recuerda que para que te salgan de forma automática solo existe una manera: que practiques.

¿Se te ocurren algunas maneras más?, ¿tienes alguna táctica personal que te funcione? Estaría genial que lo compartieras, si te apetece, porque ya sabes que esto es un espacio para compartir maneras de vivir la no maternidad, de llevar mejor todos los juicios que hay alrededor del tema y de apoyarnos unas a otras. También te invito a que comentes qué te han parecido las propuestas y, me encantaría que me dijeses como te ha ido cuando pongas alguna en práctica. Puedes hacerlo aquí en los comentarios o en mis redes, que, por cierto, si aún no me sigues, es un buen momento para hacerlo.

¡Hasta pronto, un abrazo!

Foto de Gabriel Matula para Unsplash

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