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El supuesto “instinto maternal”

Estoy segura de que más de una vez has tenido que escuchar lo del dichoso “instinto maternal”. Muchas personas dan por hecho que existe, que todas las mujeres lo tenemos, y claro, a veces al decir que no tienes “eso” las miradas, como mínimo son de asombro.

Pero hoy te quiero contar que no está demostrado que exista, y que lo que algunas llaman “instinto materno” cuando hablan de una especie de llamada a ser madre, realmente no lo es, sino que es el deseo de serlo, y esto no es lo mismo. Sigue leyendo o dale al play.

El supuesto "instinto maternal"

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

Para empezar, deberíamos plantearnos qué es un instinto. Para la Biología en concreto, un instinto es aquello que nos permite la supervivencia, y, en consecuencia, la evolución de la especie, pero también nos dice, que no es una regla. Aquí ya tenemos una duda razonable. Además, como dice Orna Donath, socióloga israelí conocida por su libro “Madres arrepentidas” “En la Historia ha habido culturas en las que era corriente que las madres abandonasen a sus hijos, los ofrecieran como sacrificio para los dioses o que incluso matasen a sus recién nacidos. Si existiese el instinto, esto no sería posible”. Así que incluso si alguien piensa que es algo que traíamos de serie pero que se ha perdido a lo largo de la evolución, parece que tampoco es 100% cierto, ¿no crees?

Y es que, como dice Sofía Argüello Pazmiño, socióloga de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)

“Las mujeres tenemos una capacidad reproductiva biológica, pero eso no significa que sea un indicativo para asegurar la existencia de un instinto materno”.

Para mí, seguir hablando de instinto materno, aun cuando la ciencia no lo ha podido demostrar, es mantener una de las creencias que apoyan una visión muy estrecha acerca de la mujer o, como dice Stefanía Molina, autora del estudio “El mito del instinto maternal y su relación con el control social de las mujeres”, el sostenimiento del mito “niega a las mujeres la posibilidad de generar una identidad fuera de la función materna”. Vamos, que sería una forma más de mantenernos en las mismas creencias y suposiciones de las que tanto hablamos y queremos cambiar.

Como te decía, la ciencia no lo ha demostrado y hay distintas opiniones, para todos los gustos, claro. Para unos el comportamiento maternal es parte del equipamiento genético y nos predispone a las mujeres a ser “buenas madres” por consanguinidad. Quién defiende esto, apunta a que las mujeres, desde muy temprana edad demostramos interés por imitar los roles propios de nuestro género (esta frase parece de principios de siglo), ser tiernas y delicadas, además de tener activado un “reloj biológico” que promueve nuestro interés por nuestra capacidad reproductiva. Como verás, esta opinión, parece sacada de las típicas enciclopedias que nuestras madres o abuelas eran obligadas a leer. Pero no parece una teoría muy científica, ¿verdad? Porque ese comportamiento que imita roles es fruto de algo aprendido, no algo que traemos ya en los genes. De hecho, la psicóloga Rosario Domínguez, integrante de la Unidad de Medicina Reproductiva de Clínica Las Condes, en Chile, explicó que los estudios científicos realizados durante los últimos años coinciden en observar queel deseo de una mujer de tener un hijo y cuidarlo no responde a un instinto, sino que surge de motivaciones complejas que se relacionan con aprendizajes y experiencias de vida, y que es influido por el contexto de vida presente y la cultura”

Es decir, que ese “instinto” que algunos llaman al hecho de ver cómo algunas niñas juegan a las mamás con sus muñecas, no es más que una imitación de lo que ven. Yo misma jugué muchísimo con muñecas, a las que llevaba a todas partes y me ocupaba de ellas como una mami, y siempre, curiosamente, jugaba a que tenía 4 hijos, digo curiosamente porque mi madre tiene 4 hijos, pero nunca tuve claro que quisiera ser madre, de hecho, nunca sentí ese “instinto” y te aseguro que soy tan normal o no como cualquiera.

En mi opinión, no es lo mismo hablar de ese instinto, que recalco, no está demostrado y que muchas no hemos sentido nunca, que desear o querer ser madre. Aquí podríamos hablar largo y tendido, porque los deseos dependen de muchos factores, muchos de ellos aprendidos y desde luego, no tienen que ver con la biología, sino con nuestra psicología.

Pero ya me iría de tema y te aburriría, así que, si quieres que hablemos de deseos, házmelo saber dejándome un comentario aquí abajo, o en Instagram, Facebook o envíame un correo electrónico, ¿sI?

Y si me dices qué te ha parecido el artículo, si te ha aclarado algo, si te ha servido, qué opinas de él, estaré encantada de leerte, ya sabes que esto es por y para ti.

¡Hasta pronto preciosura!

Foto de Caroline Hernández para Unsplash

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