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Cuando tú no quieres ser madre y tu pareja quiere hijos

Lógicamente lo más recomendable, para evitar futuros disgustos y problemas es tratar este tema al principio de la relación, sobre todo, si tienes muy claro que tu “no quiero hijos” no es algo temporal, no es “ahora” o “de momento” no quiero hijos, sino que sabes que no deseas ser madre, sea por lo que sea.

Puede ocurrir que él te diga que no pasa nada, pero no sea así, y que tenga la esperanza de que un día tú cambies de opinión. Esto también hay que tratarlo y dejarlo muy claro, decirle que no es algo pasajero, sino que tú sabes que no quieres ser madre, y pedirle que no espere cambiarte, ni se haga falsas ilusiones o se cree falsas expectativas porque sólo conseguirá frustrarse y contribuir a que la relación no funcione.

Una vez puestas todas las bases de la relación, puede ocurrir que la relación se termine. O puede ocurrir que decidáis seguir adelante, aún sabiendo que este tema está entre vosotros y que os va a generar conflicto más tarde o más temprano. Así que, si no quieres alargar lo inevitable, que es enfrentarse a ese tema, lo más sano es hablarlo desde el principio, ¿no crees?

Pero si no ha sido así y el tema surge más adelante, ¿qué puedes hacer? Pues sigue leyendo o escuchando y te cuento.

Cuando tu no quieres sr madre y tu pareja quiere hijos

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

Como te contaba, lo mejor es hablar este tema tan importante al principio, pero ¿qué pasa si esto no se habló, pero surge en un momento dado?

Pues que puede ser causa de mucho dolor, conflicto, confusión, y cuanto antes te enfrentes a ello, mucho mejor para ambos. Ni yo ni nadie te podemos dar una solución mágica. Primero porque no la tengo, ni creo que nadie la tenga. Decirte algo como una verdad absoluta sería una irresponsabilidad por mi parte. Segundo porque cada persona y cada pareja son un mundo y por lo tanto, las situaciones, lo que les funciona, es diferente, no hay pastillas mágicas para todos.

Dicho esto, lo que sí puedo hacer es ayudarte a que tú tomes la decisión que quieras tomar, desde la seguridad en lo que quieres y desde el amor hacia ti misma. Y para esto voy a emplear mi experiencia como coach, porque personalmente no es un tema con el que yo haya tenido que enfrentarme.  ¿Y cómo puedo ayudarte?, pues te propongo una serie de preguntas que te invito a que contestes con sinceridad y calma, y para eso, necesitas encontrar un momento en el que vayas a estar sola y tranquila, en el que sepas que nadie te va a interrumpir. Te invito a que te rodees de un ambiente que te haga sentir segura y tranquila, quizás unas velas, quizás música suave, quizás un incienso, quizás un té…no sé, lo que te haga sentir que estás a salvo y te aporte calma. A lo que me refiero es que vas a tratar un tema muy importante para vuestra relación, y necesitas darte tiempo y espacio.

Una vez que tengas el momento y el espacio, tómate un tiempo para leer cada una de estas preguntas y contestarlas, te recomiendo que lo hagas por escrito y con sinceridad, esto es muy importante. Nadie las va a leer si tú no quieres, así que, siéntete libre de escribir lo que te salga.

Obvio decir que la primera pregunta es:

  • ¿Sigo estando segura de que realmente no quiero ser madre? Para este artículo doy por hecho que lo tienes claro, si no es así, estoy trabajando en otro artículo para ayudarte en esa decisión. De momento leer o escuchar estos artículos anteriores sobre los valores, te puede dar muchas pistas. Al final de la página tienes todos los links. Pero, como te decía, para este artículo voy a dar por hecho que lo tienes claro. Aún así, te recomiendo que te formules la pregunta del principio, porque todas tenemos derecho a cambiar de opinión. Pero, cuidado, no te dejes llevar por el miedo a perderle, porque tener un hijo para mantener una relación, es la peor solución posible. Estarás siendo deshonesta contigo, con tu pareja, traerás a un ser humano al mundo, que por mucho que después puedas quererle, vino desde el miedo a perder, no desde el amor. Y, en el peor de los casos, que los hay, tú puedes sentir resentimiento hacia esa personita. No, no es egoísta ni de mala persona, es una emoción que ocurre más de lo que muchas veces las mujeres quieren reconocer. De hecho, Orna Donath, una socióloga israelí, escribió un libro llamado “Madres arrepentidas” en el que entrevista a mujeres que lamentan haber sido madres. Así que, no sería tan raro que te pasara, y no queremos que después esa persona pequeña te caiga mal, ¿verdad?

Si la respuesta es que has cambiado de idea, que ahora te vuelve loca ser madre, pues ¡ya está! Se terminó el problema.

Si la respuesta es que no te hace especial ilusión, pero tampoco te importa…umm, yo me lo pensaría más, incluso pediría ayuda profesional si no eres capaz de ver tú misma qué pasa, porque hay veces que el miedo a perder es tan grande que nos engañamos y es bueno que alguien te acompañe y te haga las preguntas adecuadas, aquellas que tú misma ahora no te atreves a hacerte o a responder. Aun así, te sugiero que continúes con el resto de las preguntas. Quizás te aporten claridad. Si no, ya sabes, mi recomendación es que busques ayuda.

Si la respuesta es un rotundo “no”, si sigues segura de que no quieres ser madre, entonces continúa preguntándote:

  • ¿Cómo me siento respecto a esta situación? Por ejemplo, me siento frustrada, me siento enfadada, me siento engañada…lo que sea

  • ¿Qué hay detrás de cada una de esas emociones? Por ejemplo: Me siento enfadada porque yo ya se lo dije muy claro y mira ahora. O me siento triste porque esto nos separa …

La intención es que viendo lo que sientes y el motivo, entres en contacto con ello, lo reconozcas y así, no lo utilices como arma arrojadiza en el momento de tener la charla con tu pareja, sino que puedas utilizar eso que acabas de escribir, de reconocerte, para introducirlo en la conversación.

Seguimos:

  • ¿Qué espero de mi pareja? ¿Espero que cambie él de idea?  . Al igual que tú quieres que él no te pida algo que va en contra de tus valores, a él tampoco le gustará que tú lo esperes de él. Tenlo en cuenta para la conversación.

  • ¿Qué ocurre si no cambia?, ¿hay alguna forma de llegar a un acuerdo? Claro, esto es difícil si vuestras posiciones siguen siendo radicalmente opuestas. O alguno cede, y esto puede tener consecuencias o el tema pinta mal.

  • ¿Estoy preparada para escuchar lo que tenga que decirme con calma y manteniéndome segura? Es importante que, si tienes clara tu postura, no te dejes llevar por sus miedos, sus promesas…quiero decir, es fácil, porque si estáis juntos es porque os queréis, que haya mucho miedo a la separación, y que se pueda utilizar el chantaje emocional para evitarla. Si te vas a dejar convencer, que no sea porque no lo veas venir, sino por decisión propia, ¿me explico?

  • ¿Qué es lo peor que puede pasar si él sigue insistiendo en tener un hijo?, ¿Estoy preparada para aceptarlo? ¿Lo peor será que nos separemos?, ¿Qué yo ceda?, ¿Qué sea él el que ceda? Es importante que contemples cada una de las posibilidades para saber de antemano cómo puedes sentirte, a qué te vas a enfrentar, las consecuencias de ello y si estás preparada. Recuerda que no tienes por qué decidirlo ahora, a no ser que tu pareja te esté apremiando, en cuyo caso, estás en tu derecho de pedirle tiempo.

Una vez que tengas todas las respuestas, plantéate una conversación tranquila con él. Prepárate para ello, no saques la conversación en un momento que veas que él no va a estar receptivo, o que tiene prisa, busca el momento adecuado.

Es una conversación muy importante porque se trata de una decisión que sí o sí cambiará vuestra vida para siempre, pero precisamente por eso necesitas tenerla. Cuanto más lo alargues peor.

Como te dije, no tengo la solución al tema, ni yo ni nadie, solo tú y tu pareja, pero espero que estas preguntas al menos te ayuden a saber si tu decisión sigue siendo firme, y a enfrentarte a esa conversación que sabes que debes tener, desde otro punto, con más calma, menos expectativas y menos exigencias. Ese al menos es mi deseo.

Me encantará saber si te ha servido, así que estaré esperando con los brazos abiertos que me escribas y me lo cuentes, si te apetece. Y si tienes alguna duda, aquí estoy para tratar de aclarártela. Mucha suerte.

Un abrazo y ¡hasta pronto!

Foto de Christiana Rivers para Unsplash

Links a artículos a artículos sobre Orna Donath y su libro “Madres arrepentidas”

Hoteles para adultos, ¿cuál es el problema?

Seamos claros: descansar con niños no es lo mismo que sin ellos. Eso es una realidad y lo dicen hasta los padres. Entonces, ¿por qué tanta polémica con el tema de los hoteles solo para adultos?

Decir que vas a un hotel que no admite niños es recibir instantáneamente una mirada reprobatoria y un montón de preguntas, ya sabes, del tipo ¿es que no te gustan los niños?

Pero, si eres madre, y dices que te vas con tu pareja de vacaciones y te dejas a los niños con tu madre, suegra o vecina del quinto, entonces la mayoría de las veces no pasa nada, máxima comprensión porque los pobrecitos papás lo necesitan, que yo no digo que no, pero ¿por qué no juzgamos a todos con el mismo rasero? De nuevo, juicios y presuposiciones. Y digo presuposiciones porque en el caso de una pareja con hijos que se marcha a un hotel sin niños se presupone inmediatamente que necesitan descansar, ahora como lo hagamos una pareja que no tiene hijos, entonces es que somos unos desalmados odia niños (aquí me sale un suspiro de hartazgo) y ni se contempla la posibilidad de que queramos igualmente descansar.

Asi que, quizás el problema no es el “sin niños” sino los que solemos ir: parejas o personas sin hijos. Ese sigue siendo el problema me temo.

Pero bueno, a mí me gustan estos hoteles y me imagino que a ti también, lo cual no quiere decir que si queremos visitar un lugar y no existen establecimientos asi no vayamos porque huyamos de los niños como de la peste, no, simplemente que, si los hay, los preferimos.

Mi intención es ir contándote los que vaya descubriendo, pero hoy empiezo contándote un poco más de este fenómeno, de las opiniones que hay y de las principales webs donde encontrarlos, ¿te parece? Pues sigue leyendo o dale al play.

Hoteles solo adultos, ¿cuál es el problema?

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

Antes de nada, quiero dejar muy claro que cuando hablo de “padres y madres” no me refiero a todos, sino a los que han empezado una especie de campaña “anti-hoteles solo adultos”. Lo digo porque no me gusta generalizar ni meter a todo el mundo en el mismo saco. No me gusta para nosotras, y tampoco me gusta para las mamás. Dicho esto, empezamos.

A pesar de que, a todos, como te contaba en la introducción, nos gusta descansar a veces (o siempre, que para gustos colores) sin los ruidos que provocan los niños, la legislación vigente no permite que hoteles u otros alojamientos similares prohíban el acceso a los menores, aunque autoriza a que se publiciten como lugares exclusivos para adultos. ¡Ay Dios…! Para mí que me prohíban entrar a un sitio o que ese sitio sea exclusivo para “x” es lo mismo, pero parece ser que ciertas palabras no pueden pronunciarse, en fin…

En este tema no hay término medio: por un lado, los que nos gusta disfrutar de la tranquilidad sin oír gritos ni sentir que si te metes en la piscina vas a tener que sortear todo tipo de brazos, pies, pelotas y objetos varios (y ojo, que aquí, no solo somos los que no tenemos hijos, porque yo misma este verano me he encontrado montones de parejas en el hotel en el que hemos estado, que viajaban solos para descansar de los niños)  y, por otro lado, las padres y madres que se quejan de las restricciones. Y esto, amiga mía, sí que no lo entiendo. Entendería que se quejasen si no se les dejase entrar en ningún hotel, pero, por favor, ¡si la inmensa mayoría de ellos son para familias! No deja de ser curioso, por no decir que me hace sospechar que la queja tiene más que ver con quejarse porque sí, que justo se quejen los que más opciones tienen, ¿no te parece?

¿Cuál es el problema?: si quieren ir a un hotel en el que los niños no pueden alojarse, ¿no será que de vez en cuando les gustaría disfrutar de estos alojamientos?, ¡pues háganlo, nadie les prohíbe la entrada!, ahora, no pretendan poder llevarse a sus pequeños porque entonces, ya serían hoteles familiares…, aunque quizás lo que quieren es que desaparezcan los “solo adultos”, en cuyo caso les preguntaría, ¿por qué?, ¿qué es lo que les molesta realmente? Es como si los que solemos ir a los hoteles de solo adultos nos quejásemos de que existan los hoteles familiares, ¿no?, pero yo no he oído a ninguna pareja, hombre o mujer sin hijos quejarse por esto, simplemente, no los usamos y punto y si los usamos, no nos quejamos de que haya niños.

En cualquier caso, la polémica está servida y hay quién habla de discriminación y comparan la restricción de estos a mayores de 18 años con la discriminación por raza o religión. Mira, soy una persona respetuosa, bastante tolerante y que no me gusta la confrontación, pero tengo que mojarme: hacer esta comparación me parece una auténtica locura. Es como si dijésemos que, porque a los adultos no se nos permite jugar en un parque de bolas, de esos en los que se celebran cumpleaños, nos están discriminando, ¿a quién se le ocurre eso?

De hecho, cuando se empezaron a conocer en España estos hoteles se comenzó a usar el hashtag #HotelesSinNiños en las redes y se armó buena. Hubo muchas opiniones a favor y en contra como puedes ver si pones ese hashtag en el buscador de Twitter.

En España es una oferta que tardó en cuajar precisamente por las críticas de las familias, de hecho, algunas cadenas como Hoteles Barceló, tuvieron que ver cómo muchos clientes se enfadaban y no entendían esta nueva apuesta, pero, curiosamente, como leí en un artículo, según Antonio Bauzá, subdirector de Marketing de la cadena, eran las parejas con niños las que más lo demandaban.

La oferta es pequeña aún, ya que, según datos de julio de este año, no llega a un 5% del total de establecimientos hoteleros, aunque está creciendo. En España, hasta hace unos años, estos hoteles se situaban sobre todo en las islas y en las costas, pero ya existen hasta en el interior, de hecho, estamos los terceros en el ranking de hoteles “Adults Only”, siendo Japón la “number one”, seguida de Brasil. Las localizaciones con más hoteles para adultos en España son Maspalomas (Gran Canaria) y Santa Eulalia (Ibiza).

Pero lejos de ser una moda que nació así de la nada, este tipo de alojamiento tiene su origen en los hoteles para luna de miel que surgieron en el Caribe en los años 70 y desde entonces solo han ido adaptándose a los nuevos tiempos y la nueva demanda, así que, no sé por qué tanta polémica. Nadie se quejó de disfrutar su luna de miel en ellos, ¿no?, ¿qué diferencia hay en querer disfrutar de un fin de semana o de unas vacaciones?

Sea como sea, la realidad es que siguen aumentando para alegría de unos cuantos, y cabreo de otros, y que cada vez son más los portales web que ofrecen este tipo de alojamiento. Para muestra, te dejo alguno de ellos, en los que podrás encontrar hoteles situados en España:

Pero la oferta para adultos no acaba en los hoteles, sino que ha llegado también al transporte. Por ejemplo, ya existen tres compañías aéreas asiáticas (Malaysa Airlines, Air Asia y Scoot) que ofertan asientos en las llamadas “quiet zones” en las que volar solo acompañados de adultos por un suplemento.

Los cruceros desde hace tiempo tienen habilitadas zonas exclusivamente para adultos, por ejemplo, de los Cruceros Disney, han reservado en algunos de sus barcos zonas de acceso exclusivo para adultos que quieran disfrutar de una mayor tranquilidad.

Otras compañías como Costa Cruceros, Norwegian Cruise Line o MSC Cruceros proponen travesías completas solo para adultos, así como espacios exclusivos sin niños en los buques tradicionales.

Y en cuanto al transporte en tren, en Reino Unido existen las llamadas “cabinas calma” eso sí, sólo para los pasajeros de clase ejecutiva que no quieren mezclarse con los más pequeños y en España tenemos a la compañía de ferrocarril Renfe que en 2014 habilitó el llamado “coche en silencio” en el AVE, un vagón con unas características muy especiales: una iluminación tenue, no tiene megafonía, no permite las llamadas telefónicas y no admite a menores de 14 años. Y el precio es igual que cualquier billete en clase turista.

En fin, que cada vez el concepto solo adultos va teniendo más oferta y no olvidemos que cuando la oferta aumenta es que hay una demanda que así lo pide.

Y esto es todo por hoy. Me encantará que me cuentes si has visitado alguno de estos establecimientos o has viajado en la zona solo adultos de alguna compañía aérea o ferroviaria y si lo has hecho, sería genial que lo compartieras. Yo por mi parte, iré escribiendo sobre algunos de ellos.

Un abrazo enorme y ¡hasta pronto!

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