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Cómo usar tus valores para tomar una decisión

Ya hemos visto qué son los valores, para qué sirven, y cómo descubrirlos. Si no lo leíste o escuchaste, te recomiendo que lo hagas antes de seguir adelante porque si no este ejercicio no te servirá, bueno, realmente es que no podrás hacerlo. Además, las suscriptoras tienen el ejercicio de cómo descubrir los valores guiado, si te interesa realmente formar parte de esta comunidad, suscríbete a la newsletter y te lo enviaré.

Después de aquellos audios, me pareció que dar un paso más con los valores sería muy útil, ya que nos pueden realmente ayudar, y pregunté en Instagram a las mujeres sin hijos que siguen este blog, si querían dar ese paso más y ¡el sí tuvo mayoría absoluta!

Así que, aquí te explico cómo dar ese paso más: cómo usar tus valores para tomar una decisión. Te puede servir cuando estés confusa o dubitativa o perdida porque tienes que tomar una decisión y estás hecha un mar de dudas. Bueno, pues sigue leyendo o dale al play.

Cómo usar tus valores para tomar una decisión

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

Partimos de la base de que ya sabes cuáles son tus valores, (si no los conoces te sugiero que primero leas o escuches este post) al menos unos cuantos, porque te recuerdo que descubrirlos todos puede ser un proceso de meses, no es algo que se tenga que encontrar en un día, ¿vale? pues con tu lista de valores delante de ti, ordénalos en función de su prioridad, es decir, el primero será aquel que sí o sí es fundamental, crucial para ti, aquel al que jamás renunciarías, y el último, el que menos importante es, teniendo en cuenta que todos son importantes para ti, pero quizás este, dependiendo de las circunstancias o el momento, podrías pasarlo por alto, ¿me explico?

Una vez que los tienes ordenados, puntúalos atendiendo a tu grado de satisfacción, es decir, a cómo de satisfecha estás con su cumplimiento en este momento, y le asignas un número del 1 al 10, siendo el 1 estoy cero patatero satisfecha y el 10, estoy la leche de satisfecha. Te pongo un ejemplo: imaginemos que tu valor principal es la amistad (sí, sigo con el ejemplo que puse en el anterior post) y lo coloco en el “number one”. Ahora reflexionas sobre si lo estas honrando, si estás siendo coherente con él, y te das cuenta de que hace 1 mes que no quedas con tus amigas…pues muy satisfecha no puedes estar, ¿no?, vale pues lo puntuarás quizás con un 3, un 2, un 1… depende, se entiende, ¿no?

Vale, pues ahora que los tienes así ordenados y puntuados, plantéate eso que quieres hacer, esa decisión que quieres tomar: cambiarte de país, cambiarte de trabajo, estudiar chino, casarte… ¡yo que sé!, lo que sea que quieres hacer y estás dudando. Ahora, con tus valores ordenaditos, tu puntuación sobre la medida en que los estás honrando, visualízate en esa situación, con esa decisión ya tomada, es decir, en otro país, en otro trabajo, hablando chino… y anota cómo te sentirías respecto a la coherencia con esos valores en ese momento. Después, haz lo contrario, imagina que no has hecho ese cambio, ¿cómo te sentirías?

Vamos a verlo con el ejemplo anterior: supongamos que tienes que tomar la decisión de marcharte a otro país, y teniendo en cuenta que la amistad es tu valor número 1, ¿cómo te sentirás cuando estés allí, ya con tu decisión ejecutada?, y lo puntúas ¿Y cómo te sentirás si no te has marchado? E igualmente, lo puntúas. Probablemente en este caso, como la amistad es tu valor estrella, la idea de estar tan lejos y no poder ver a tus amigas pesará mucho pero sigue haciendo lo mismo con el resto de valores de tu lista porque puede que el que esté en el puesto número 2 de importancia para ti, en este caso pese más, pero si son muchos los que tienen una puntuación baja, eso ya te dará muchas pistas de si tomar o no tomar esa decisión, ¿me he explicado?

Espero que sí, que todo esté claro y que este ejercicio realmente te sirva. Si tienes cualquier duda puedes dejármela en los comentarios, enviarme un correo o un mensaje a cualquiera de las redes, todas las formas de contactar conmigo las tienes aquí abajo. Me encantaría que me comentaras qué te ha parecido, si te ha servido… ¡lo que sea!, ¡ya sabes lo feliz que me hace saber que lo que comparto te gusta y te es útil! me anima a seguir creando contenido para ti. Además, te lo agradecería mucho, no sólo porque me da pistas de qué ofrecerte, sino porque me hace saber que ahí detrás sí que hay alguien y que poco a poco vamos formando esa comunidad de mujeres sin hijos que se escuchan, se comprenden y comparten.

Un abrazo muy fuerte, ¡hasta pronto!

Foto de Javier Allegue Barros para Unsplash

¿Por qué conocer nuestros valores es importante?, y una manera de hacerlo

Seguro que has oído mucho hablar de valores. Al menos, hace unos años estuvieron muy de moda y todos los coaches trabajábamos los valores con nuestros clientes. Me he animado a hablar sobre ello a raíz del tema de hace dos semanas, en el que hacía una reflexión sobre la frase que Silvia, de @goodthings.es me envió por privado y que dio lugar a un artículo titulado Valorar lo que tenemos ¿qué tiene que ver con ser o no ser madre?  . Este artículo dio lugar a una conversación muy chula en instagram. en la que surgió el tema de los valores. Por cierto, te animo a que te quedes hasta el final, no solo porque creo que el tema te puede ser muy útil, sino porque te voy a hablar un poquito de Silvia, y ya verás por qué…

Como te decía, el tema de los valores es muy útil, yo diría que clave para vivir de una manera más en paz con nosotras mismas y la vida que llevamos y me atrevo a hacerlo porque es un tema que, como coach conozco y he trabajado también conmigo misma, si no, no lo haría. Hay muchas formas de trabajar con ellos, unas, para mí, más útiles que otras, y yo te voy a compartir la que yo creo que es la más efectiva, sino ¿para qué? No quiero hacerte llegar más información inútil y de relleno. O te doy contenido útil, o no te escribo. Ni tú ni yo estamos para perder el tiempo, ¿no? Pues vamos allá. Déjame primero que te cuente, de una manera clara y concisa qué son los valores.

¿Por qué conocer nuestros valores es importante?, y una manera de hacerlo

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

En primer lugar. Los valores no tienen nada que ver con la moralidad, con lo que está bien o mal son, y aquí cito una frase del libro “Principios del coaching coactivo” porque creo que lo explica de una manera muy clara y a la vez, bonita: “Los valores son las cualidades de una vida vivida plenamente de dentro a fuera”, ¡toma ya! ¿Se entiende? Es decir,

son como las guías, los principios (ojo, esto no tiene nada que ver con moralidad), aquellas cosas que hacen que nuestra vida, nuestro día a día tenga sentido, no por lo exterior, sino porque estamos viviendo lo que sentimos dentro de nosotras como cierto, como valioso, y lo reflejamos en lo que hacemos fuera,

¿me explico?

Y, ¿por qué son importantes los valores? Porque cuando tenemos claro en nuestra cabeza qué cosas dan sentido a nuestra vida, sabemos hacia dónde tirar, tenemos cierto orden, primero en nuestra cabeza y después se convierten en una especie de faro que nos avisa de si vamos por buen camino.

Pero, ojo, lo realmente importante no es saber cuáles son y ya. Esto se convertiría en una lista chula y ya está, poco útil ¿verdad?, como esas listas que muchas personas hacen con las cosas que tienen que hacer en la semana, o el mes o lo que sea y que pocas veces cumplen, o como la lista de propósitos de año nuevo que se queda en el papel como un recordatorio de lo que no hemos hecho. No, no queremos añadir más listas a nuestra vida, más información a nuestras cabecitas ya de por sí saturadas. Queremos cosas que nos ayuden de verdad a vivir mejor, ¿si? Vale, ¿entonces qué es lo realmente importante una vez que ya los tenemos? Pues, como dice una corriente de coaching que se llama “Coactivo”, honrarlos, ¿y qué significa esta palabra en relación con los valores? Pues, amiga mía algo tan simple, y no siempre fácil, como ser coherente con ellos.

Me explico, si yo sé que, para mí, un valor importante es la amistad, pero luego pasan semanas sin llamar a una amiga, sin quedar con ella porque siempre estoy muy ocupada, pues ahí no estaré honrando ese valor, no estaré siendo coherente con él, y ¿qué pasará?, pues que me sentiré fatal.

Y es que si para algo sirven de verdad los valores es para avisarnos, de si estamos viviendo de la manera que realmente queremos, para indicarnos si somos coherentes o no y esto, si estamos atentas lo sentimos muy fácilmente en forma de tensión, de estrés, de falta de energía. Yo te diría, cuando sientas que estás agobiada, que no sabes muy bien para dónde vas, que estás haciendo cosas, pero no te sientes ni satisfecha ni mucho menos feliz… ¡para! Y revisa tus valores.

Por supuesto, puede haber muchas cosas que revisar, y los valores no son la panacea, de hecho, no creo que esta señora tan nombrada exista, pero sí que te puedo asegurar, que revisarlos y ver si los estamos cumpliendo, por así decirlo, te ofrecen muchísima información de por qué estamos sintiendo malestar y ese ya es un gran paso

Sabes que me gusta ser muy clara y sincera, y que no me gusta el happy flower instagramero, de consejos y frasecitas del tipo “tú nena puedes con todo”, así que no te voy a decir que trabajar solo los valores te va a hacer más feliz y atención a esto, si tienes temas sin resolver, traumas (no tienen por qué ser muy graves, para cada persona una situación o episodio de su vida puede marcarle de una manera diferente)  o estás pasando por un episodio de estrés o ansiedad fuerte o depresión. Creo que estos temas hay que trabajarlos primero con una buena profesional. Pero si no te ocurre nada de eso y, simplemente, tienes esa sensación que te comentaba antes de no saber muy bien por dónde vas, de cierto agobio, falta de motivación, entonces, sí, trabajar los valores te puede aportar claridad, guía y motivación.

Bueno, pues ahora que ya tendrás más claro qué son, por qué son importantes y para qué sirve conocerlos y ser coherente con ellos, o eso espero, si no, dímelo y te lo explico de otra manera, vamos a ver cómo descubrirlos.

Hay distintas formas, una de ellas, que es elegirlos de una lista, ni la tengo en cuenta porque no suele ser real, ¿por qué? Porque vemos una lista con preciosos valores en ella, y solemos elegir aquellos que nos suenan bien y pasar por alto aquellos que tienen “mala prensa” por decirlo de alguna manera. ¿A quién no le gusta el valor “amor” si la propia palabra ya es bonita?, ¿y quién elegiría “fama” o “reconocimiento” ?, pues te aseguro que algunas personas no, porque de manera inconsciente asociamos muchas cosas positivas o negativas a ciertas palabras. Así que, si alguna vez vas a un coach y te saca una preciosa lista… ¡huye como si no hubiera un mañana!, no, en serio, quizás es un buen profesional, pero no el mejor para trabajar los valores. De verdad, no sirve. Lo he vivido como profesional y como cliente de otros coaches. Cuando hice la reflexión de mis valores de otra forma, vi, que pocos coincidían con los de mi preciosa lista. Bueno, pues voy a contarte una de las formas que más me gustan porque me parece primero que te da poco pie al autoengaño y segundo porque es una manera que invita a la reflexión y esto siempre nos aporta cosas muy valiosas. Antes una cosa importante, que se me olvidaba: ten en cuenta que para cada persona un valor puede significar cosas diferentes, por ejemplo, la palabra “integridad” para una persona puede significar practicar lo que se predica” y para otra “completo”, ¿me explico?. Ten esto muy en cuenta cuando hagas el ejercicio. Vamos allá, por cierto, si eres suscriptora te enviaré un audio con este mismo ejercicio guiado y más extenso, como si estuviéramos haciéndolo juntas😉

Piensa en aquellos momentos especiales en los que la vida te pareció gratificante, bella, que te conmovió, aquellos momentos en los que sentiste “wow, esta vida es una maravilla” y hazte estas preguntas:

  • ¿Qué estaba ocurriendo exactamente?
  • ¿Quién había?
  • ¿Qué cualidades estaban presentes?
  • ¿Qué emociones?

Imagínate que sentías alegría, paz, conexión…lo que sea, eso ya te da una pista, empieza a anotar todas esas palabras que definen cómo te sentías en ese momento  porque, muy probablemente, ahí estén tus valores. Después, teniendo en cuenta lo que te comenté de que una palabra puede significar cosas diferentes para cada persona, desgrana lo que cada uno significa para ti y quédate con lo que realmente sientas que lo define.

Esta es una de las formas que más honestas me parecen y más efectivas, te lo aseguro.

Está claro que trabajar con algo así es mejor hacerlo con alguien que no seas tú misma y que un buen coach que te guíe te puede hacer que los descubras más fácilmente porque te guiará con preguntas para que tú misma saques las conclusiones de eso que estás contando, pero si te comprometes a ponerte un rato cada día, con sinceridad, sin interrupciones, tú misma puedes descubrirlos, quizás necesites más tiempo, pero lo puedes conseguir. Yo desde luego te animo a que lo hagas porque merece mucho la pena.

Si lo haces y tienes alguna duda sobre los valores, o sobre este ejercicio que te propongo, aquí me tienes y en la medida de lo posible, yo trataré de ayudarte.

Y si te ha interesado el tema y quieres saber más, o quieres que te cuente más formas de descubrir tus valores, de trabajar con ellos para que te sirvan de guía o cualquier cosa que se te ocurra, por favor, coméntamelo porque ya sabes que siempre estoy creando contenido para ti, pero si no sé exactamente que te hace falta, que te resulta útil o que no, pues estaré dando palos de ciego, malempleando mi tiempo y malgastando el tuyo, y la vida tiene tantas cosas para hacer que no queremos eso, ¿verdad?

Pues lo dicho, espero tus preguntas, comentarios, peticiones, en los comentarios del blog, o por mensaje privado, correo, redes…ya sabes.

Pero no te vayas todavía, que quiero contarte un poquito más sobre Silvia, porque es el ejemplo clarísimo de que el topicazo de que a las mujeres que no somos madres  no nos gustan los niños es falso. Silvia, rompe totalmente con ese estereotipo o juicio porque su marca Good Things está destinada a los bebés, ¿cómo te quedas? Silvia vende productos hechos por ella para poder ofrecer a las mamás el momento más feliz de su vida en forma de cuadro de nacimiento con los datos de su bebé además de otros complementos. Silvia dice que siempre supo que no quería ser madre, pero le gusta coger un bebé en brazos y hacerles carantoñas. ¿Te das cuenta? Quizás le producen ternura, ¿por qué no?, y esto es solo una suposición, quizás entre los valores de Silvia esté la ternura, pero esto no significa que tenga que vivir ese valor solo desde la maternidad. Como decíamos en el podcast anterior, primero una sabe cuáles son sus valores y después, adecúa su vida a ellos, y esto significa que un mismo valor puede vivirse desde la maternidad o la no maternidad, ¿no te parece? Bueno, nada más, pero me parecía muy importante presentarte a Silvia porque desde que la conocí por instagram me llamó muchísimo la atención, no porque a mí me parezca raro que una mujer sin hijos se dedique al mundo infantil, sino porque me pareció una muestra más de que los tópicos y los estereotipos están ahí para desafiarlos, y ella lo hace. Si tienes sobrinos o amigas que tienen hijos, échale un vistazo a su web 😉

Nada más, muchas gracias por escucharme / leerme y ¡hasta pronto!

Un abrazo

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