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Cómo enfrentarte a los juicios y responder a las preguntas indiscretas

por | Oct 4, 2018 | Tu mundo interior | 0 Comentarios

“¿Qué pasa que no te gustan los niños?”, “se te va a pasar el arroz”, o cosas peores como “eres una egoísta” son frases que si eres una mujer sin hijos habrás escuchado tropecientos millones de veces.  Afrontar todas esas preguntas indiscretas, opiniones y juicios por no ser madre es bastante agotador, nos molesta e incluso a veces nos enfada. Pero es posible cambiar la manera en la que nos enfrentamos a ellas si tenemos herramientas para hacerlo, y evitar que la ira se apodere de nosotras. Si quieres saber cómo, sigue leyendono dale al play, lo que prefieras.

(Te aviso que el texto es largo, y el audio dura unos 13 minutos, pero quería explicarlo de una manera que resultara clara  y que no fuera esto en una de esas listas de trucos sin más) 

Cómo enfrentarte a los juicios y responder a las preguntas indiscretas

by Pilar Herráez (Pocholate, la Comunidad para Mujeres sin Hijos)

Si eres una mujer entre los 30 y los 40 años sin hijos es muy probable que en tu día a día haya preguntas sobre si vas a ser madre, por qué no quieres serlo, y opiniones varias sobre el tipo de persona que eres por no quererlos o incluso por no estar aún segura. Pero la cosa no para aquí, si como yo has pasado los 40, te seguirás enfrentando a preguntas sobre si tienes hijos y luego a comentarios varios sobre tu decisión (o no decisión) algunas más groseras que otras.

Me parece además muy triste y de una incoherencia total, que casi la mayoría de las veces estas vengan de mujeres, porque si todas estamos hoy en día tan concienciadas de nuestros derechos, uno de ellos, en mi opinión, es la libertad para ser quienes queramos ser y hacer lo que queramos hacer, y este pasa por la decisión de ser madre o no. además  de ser un derecho humano,

Podría parecer lógico en el caso de mujeres de más de 60 años que han vivido otra época, pero el problema es que también nos lo dicen mujeres jóvenes. En este caso quiero creer que se debe a una repetición de frases que están por ahí, como en el ambiente asociadas a algunos temas y que algunas personas repiten sin pensar. Quizás es que quiero ser optimista, no sé.

En cualquier caso, da igual, el caso es que nos molestan y a veces mucho. Sobre todo, cuando esas opiniones, preguntas indiscretas y juicios vienen de personas ajenas a nuestro círculo más cercano. Siempre es más sencillo responder a esos comentarios a tu madre, tu prima, una amiga o tu cuñada, que a la vecina del quinto con la que has intercambiado tres buenos días y dos holas, ¿o no? O cuando algún jefe o jefa, te pregunta en una reunión si tienes hijos y pretende seguir indagando en los por qué y en si piensas o no tenerlos. No sé a ti, pero a mí me ha pasado en uno de mis trabajos anteriores y la verdad es que me molestó muchísimo porque ni era el momento, si es que hay algún momento, ni la relación era para hacer este tipo de pregunta. ¿Y qué me dices cuando en una entrevista es de lo primero que te preguntan? Siempre molesta, pero encima hay veces que raya lo absurdo, como cuando tienes 23 años recién salida de la universidad y feliz por estar haciendo tu primera entrevista. ¡Estamos locos a qué! ¿se le pregunta esto alguna vez a un hombre?, ¿con qué finalidad nos lo preguntan?, ¿para no contratarme porque en algún momento tendré que dejar mi silla e irme a parir? …si, me enerva, la verdad.

Pero bueno, respiremos hondo y seamos todo lo positivas que podamos ser porque esto, amigas mías, no va a parar porque nosotras nos cabreemos más o menos, esto no depende al 100% de nuestras reacciones. Esto depende de la educación, así que, por favor, mamás y papás, si alguno me estáis escuchando, desde aquí y en nombre de todas os pido que convirtáis a vuestros hijos en personas más abiertas de mente, más tolerantes, y menos indiscretas.

No voy a entrar en el por qué nos afectan tanto las críticas en general, esto da para otro artículo.

Hoy me quiero centrar sólo en ofrecerte algunas maneras de enfrentarte a esas frases que a las mujeres sin hijos tanto nos molestan, de una manera más proactiva sin que eso signifique explotar y responder cualquier barbaridad que se nos ocurra

aunque no voy a ser yo la que te diga si tienes o no que responder con la misma mala educación que sientes te están preguntando, pero es cierto que, por muy a gusto que te puedas quedar en ese momento, no sirve de nada salvo para que encima te tachen de mal educada o antipática y es probable que después tú misma te arrepientas de no haber sido capaz de controlar la situación, ¿me equivoco?

Bueno, pues vamos allá con unas cuantas propuestas para abordar estas dichosas preguntas y opiniones. Ten en cuenta que no existen las fórmulas mágicas, ni en esto ni en nada en la vida, y que no todo vale para todo el mundo, porque somos personas diferentes. No me las he inventado yo, algunas las aprendí durante mi formación como coach y las recomendé a mujeres con las que trabajé, y todas las he probado yo misma y, según la situación me han servido y me siguen sirviendo.

En primer lugar, te digan lo que te digan, ten en cuenta que solo son opiniones, no verdades absolutas y que no dicen nada de ti, sino de la persona que te juzga. Sal a la calle con esta idea clarísima, como si fuera parte de lo que llevas puesto. Las opiniones hablan mucho de lo que esa persona cree, de su modo de ver la vida, de su poca capacidad de empatía o de su mentalidad estrecha o anticuada. Nada más. Empezamos con algunas situaciones y mi propuesta:

  • Cuando te pregunten ¿tienes hijos? Prueba simplemente a responder con un “no”, no des más explicaciones porque ahí das pie a que siga el interrogatorio y te vas a meter en un jardín del que saldrás enfadada. Y si las das, cosa que no te recomiendo en absoluto, mejor que las des en la primera respuesta, que, dependiendo de tu caso en particular, podría ser “no tengo hijos y no voy a tenerlos porque prefiero centrarme en otras áreas de mi vida/ no siento instinto maternal” o tu razón sea esta cual sea. Así ya habrás saciado su curiosidad de una vez nada más empezar. En la mayoría de los casos esto basta para que la otra persona entienda que lo tienes muy claro, y parará. Pero, amiga mía, las hay que siguen, y en este momento será cuando te soltarán su opinión al respecto del tipo “pero mujer, ¿y entonces a quién vas a tener cuando seas mayor?” o cualquier otra frase. Si, no seamos ingenuas creyendo que todas las personas se van a cortar, tenemos que estar preparadas.
  • Si la persona continúa, prueba a frivolizar y desviar el tema. Por ejemplo, siguiendo con lo anterior, cuando la persona ha lanzado su “pero mujer, ¿y entonces a quién vas a tener cuando seas mayor?”, puedes responder “uy yo voy a ser una viejecita muy marchosa con muchas personas a mi alrededor, por cierto, ¿de qué estábamos hablando antes de que me preguntaras esto de los niños?”. En esta segunda parte, puedes hacer referencia a cualquier cosa que estuviera sucediendo antes justo del momento en el que empezó el interrogatorio o simplemente, si ya no tienes que seguir con esa persona o no quieres y puedes permitirte marcharte, porque habrá veces que no puedas, podrías zanjar el tema con un “bueno, ya nos veremos” o “bueno, encantada de conocerte” y punto. Esto de frivolizar y desviar el tema, también lo puede probar justo después de la primera pregunta de si tienes hijos
  • Otra cosa que he probado es preguntar yo a esa persona utilizando la información que me da. Para seguir con el mismo ejemplo, en cuanto te dice “pero mujer, ¿y entonces a quién vas a tener cuando seas mayor?”, podrías probar a preguntarle si ella (o él, porque haberlos haylos) ha tenido hijos o piensa tenerlos por ese motivo. Aquí, normalmente se excusan con cosas como “no mujer, los he tenido porque quería, pero entiéndeme…” y entonces ahí puedes pararla con un “Ah, vale, o sea que tú los has tenido por otros motivos. ¡Qué susto!, al decirme que si no los tengo estaré sola, ya pensé que tú los habías tenido por eso” ¿Cómo crees que se queda?
  • Después de esa primera pregunta de indagación sobre nuestra maternidad, hay veces que viene otra pregunta que ya en sí misma lleva un juicio sobre ti, por ejemplo, la archiconocida pregunta de “¿qué pasa, es que no te gustan los niños?”. Aquí yo he tenido que respirar fuerte muchas veces, e incluso he notado como mi gesto cambiaba (sí, que le vamos a hacer, a veces mi cara dice lo que no quiero decir con palabras, y en ocasiones esto me ayuda, pero en otras no). Aquí me funciona muy bien enfrentarle a su propia pregunta. Porque muchas veces, preguntamos de manera automática (¿recuerdas lo que te decía antes de esas preguntas que están como en el aire y que repetimos sin pensar?, pues eso) y de esta manera la persona escucha realmente lo que ha dicho. Para responder a la pregunta que te comentaba, puedes decirles algo así como “¿qué te hace pensar que el no tener hijos quiere decir que no me gustan los niños?”. Es probable que empiece a excusarse, y que la conversación pare, pero también es posible que no, ya que puedes estar frente a alguien que siempre quiere quedar por encima, como el aceite. Vale, tranquila, tú tienes herramientas. Se trata de que cada vez que esa persona te sentencie con algo, tú se la devuelvas de nuevo en forma de pregunta. Te pongo un ejemplo de cómo podría ir esta conversación:
    • Tú: “¿qué te hace pensar que el no tener hijos quiere decir que no me gustan los niños?”.
    • La otra persona: “Pues que si te gustaran querrías tenerlos”.
    • Tú: “Ah, ¿o sea que para ti el único factor necesario para querer ser madre es que te gusten los niños?” (y recalca lo de “único” porque es el motivo en el que esa persona se está centrando, el motivo que ha utilizado para criticar tu decisión).
    • La otra persona: “No mujer, el único motivo no, pero es importante”
    • Tú: “Si claro, si no te gustaran no tendría mucho sentido tenerlos, ¿cierto? Por supuesto que es importante, pero como no es el único, yo he sopesado muchos otros”

Y si no quieres seguir, simplemente cierra como he comentado antes, cambiando de tema. Otra manera, muy tajante eso sí, es responder “no, no me gustan” pero claro, eso depende de si la persona que tienes delante te importa o no. Yo alguna vez he respondido esto, aunque no sea cierto, simplemente para que me dejaran en paz. Funciona, sí, pero estoy mintiendo y dando una imagen mía que no es real, por eso solo lo he hecho en contadas ocasiones cuando ya no podía más y la persona que me juzgaba con esta pregunta tan absurda me importaba un pepino. Así de claro.

  • Si la crítica es de las que van a saco a catalogarte como persona, del tipo “pues eres una egoísta” aquí, amiga mía, te recomiendo de nuevo respirar muy hondo y tratar por todos los medios de no dejarte llevar por la ira que ahora mismo te está subiendo por las entrañas. No siempre es fácil, lo sé, pero se trata de práctica. Aquí de nuevo voy a compartir dos trucos que aprendí y me han funcionado. Vale, has respirado, has conseguido no saltar de cualquier manera, siguiente paso, podrías probar con un “¿Te sientes mejor diciéndome eso?”. No estás siendo grosera, y con esta pregunta, le devuelves la responsabilidad al otro, le haces que preste atención a lo que ha dicho. Otras opciones en casos así pueden ser pedirle que reformule la pregunta, por ejemplo: “define qué significa ser egoísta para ti” o que utilices la verificación “imagino que tu comentario de que soy una egoísta se refiere a que no compartes mi forma de ver la vida / llevar este tema / mi decisión” O  que se dé cuenta de que en realidad, está hablando de ella misma “cuando me dices que soy egoísta imagino que me estás dando tu opinión sobre cómo te sentirías tú si no fueras madre, ¿no?”. Cuando utilizas estas estrategias, es muy difícil, a no ser que la persona busque pelea, que sigan preguntándote.

Estoy segura de que, a ti, como a mí, te han soltado muchas más frasecitas más o menos groseras, pero esto se extendería aún más de lo que ya lo ha hecho y no quiero cansarte, sino ayudarte. Y, además, creo que ya has pillado la idea y que con estos ejemplos tú ya sabrás cómo adaptar tu respuesta dependiendo de lo que te digan, la situación y tu estado anímico. Si no, siempre puedes preguntarme y lo vemos juntas, si quieres, yo encantada si puedo ayudarte.

Deseo de corazón que te hayan resultado útiles, tanto como para que las pongas en práctica, y te invito a que pruebes una o varias de las formas que comparto y te quedes con la que más cómoda te sientas y la que mejor resultados te dé. Y por supuesto, recuerda que para que te salgan de forma automática solo existe una manera: que practiques.

¿Se te ocurren algunas maneras más?, ¿tienes alguna táctica personal que te funcione? Estaría genial que lo compartieras, si te apetece, porque ya sabes que esto es un espacio para compartir maneras de vivir la no maternidad, de llevar mejor todos los juicios que hay alrededor del tema y de apoyarnos unas a otras. También te invito a que comentes qué te han parecido las propuestas y, me encantaría que me dijeses como te ha ido cuando pongas alguna en práctica. Puedes hacerlo aquí en los comentarios o en mis redes, que, por cierto, si aún no me sigues, es un buen momento para hacerlo.

¡Hasta pronto, un abrazo!

Foto de Gabriel Matula para Unsplash

Pocholate

La comunidad para mujeres sin hijos

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